LES TRIPLETTES DE BELLEVILLE (2003) Dir: Sylvain Chomet

10 Nov

Las películas animadas (de muñequitos, como he dicho siempre) son una parte importante de mi amor por el cine. La historia se remonta a la primera vez que fui a una sala de cine; esa tarde mi mamá decidió llevarnos a mi hermana y a mí a ver El Rey León. Resulta que a los pocos minutos de empezar la película me atacó una fiebre que me puso a sudar como un caballo, esto obviamente alarmó a mi madre, que decidió que nos fuéramos. Pero mi emoción era tan grande que lo que menos me importaba era que mi cuerpo estuviera ardiendo, a mí lo que me importaba era la suerte de Mufasa. De esta manera mi mamá me sacó cargado en medio de mi llanto que no era causado por la enfermedad sino por la escena que estaba viendo y lo único que atiné a decirle a mi progenitora fue: “¿cierto que el león está vivo?” Ese fue el punto de partida de mi relación con el cine, el inicio de un camino sin retorno. Es por eso que quiero compartir una de las grandes películas animadas que pueden existir, Les Triplettes de Belleville. Esta obra maestra fue catalogada fuera de concurso en Cannes y ganó otros tantos premios alrededor del mundo, todos merecidos.

 

Con esta película, Sylvain Chomet hizo lo que para mí es una verdadera obra maestra. El argumento de la película sirve como hilo conductor de un paseo en bicicleta por un mundo fantástico que no es más que una caricaturización del mundo real. La historia es la aventura de Madame Souza para rescatar a su nieto ciclista (Champion) quien es raptado por un grupo de mafiosos (al menos eso parecen ser) que lo necesitan como parte de un nuevo juego de apuestas. Cada personaje que aparece tiene alguna característica exagerada que resulta cómica, como por ejemplo la mayoría de personas en lo que debería corresponder a Nueva York, son obesos y los ciclistas son unos seres sumamente flacos con unas piernas impresionantemente musculosas. Por eso vale la pena verla con detenimiento, fijándose en cada detalle.

 

Las trillizas que le dan el nombre a la película son tres ancianas hermanas que hacen música con una nevera, una aspiradora y un periódico que comen ranas y viven riéndose de la vida. Estas, junto con Madame Souza son las heroínas de la historia y dejan en ridículo a toda una organización delincuencial. Además, estas hermanas sirven como intérpretes de una de las grandes canciones del cine: “Belleville Rendez-vous”. La canción, que en realidad es interpretada por Béatrice Bonifassi, se queda grabada en la mente y hace que cada vez que uno la oye los pensamientos se transporten al mundo de las trillizas.

 

De los 112 minutos que dura el filme no hay más de cinco minutos de diálogo y la historia se va contando sola sin necesidad de que el espectador sepa lo poco que los personajes hablan. Cuento esto porque cuando fui a verla no había subtítulos y el hecho de que yo no supiera francés no importó para nada. Esto la hace aun más valiosa, pues puede ser disfrutada por cualquier persona en cualquier parte.

 

Lo único que me queda por decir es que si por alguna razón no les gusta ver películas animadas, atrévanse a ver Les Triplettes de Bellville y les aseguro que no se arrepentirán (eso espero).

 

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One Response to “LES TRIPLETTES DE BELLEVILLE (2003) Dir: Sylvain Chomet”

  1. wilfo87 December 1, 2010 at 5:20 pm #

    esta película la pueden descargar o ver en línea en:
    http://www.cuevana.tv/peliculas/738/les-triplettes-de-belleville/

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