An Education (2009) Dir: Lone Scherfig

20 Mar

An Education, es una película de la directora danesa Lone Scherfig escrita por Nick Hornby a partir de las memorias de Lynn Barber. Con las actuaciones de Carey Mulligan, Peter Sarsgaard y Alfred Molina esta obra tuvo gran acogida dentro de la crítica y fue postulada en 2010 a tres de los premios Oscar más importantes: mejor guión adaptado, mejor actriz y mejor película. En Bogotá, An Education llegón con el nombre de Enseñanza de vida y fue distribuida en pocas salas pero hoy se puede conseguir en cualquier video-tienda.

 

 

Mi interés por esta película se deriva directamente de mi obsesión por ver fútbol. La gente que me conoce sabe de sobra que no hay actividad a la que yo le haya dedicado más tiempo que a la de informarme sobre este deporte bien sea viendo u oyendo partidos, crónicas o banales análisis. Muchos son los que comparten esta obsesión conmigo y algunos tratan de plasmarlo en la literatura y yo los leo. Fue así como hace unos años en la Feria Internacional del Libro de Bogotá adquirí una joya: Fiebre en las gradas (Fever Pitch) escrito, al igual que la película sobre la que se trata este texto, por Nick Hornby. En este libro el autor hace una autobiografía a partir de su relación con el fútbol y creo que no me he sentido más identificado con una persona. Por esta razón, cuando supe que había una película que estaba teniendo éxito por todo el mundo y cuyo guión había sido escrito por Hornby, no dudé un segundo en ir verla. Lo que me encontré no fue un filme sobre fútbol, no he visto ninguno que valga la pena ser recordado, sino la historia de un amor fallido.

 

La película se ubica en Londres en el año 1961. La protagonista es Jenny Mellor (Carey Mulligan), una adolescente de clase media, linda e inteligente con la meta clara de entrar a estudiar a Oxford después de graduarse de su colegio femenino privado. El camino parece diáfano pues sus padres viven pendientes de que no desvíe el rumbo y ella se destaca en todo lo que hace. Lo que pasa es que ella ha llegado a una etapa en la que se cree superior a su entorno y todo aquello que la rodea le parece insuficiente para su intelecto. La gente de su edad le parece muy infantil y sus padres muy anticuados y sobre todo opresores, Jenny necesita cambiar de ambiente. Todo parece mejorar cuando en una tarde lluviosa, aparece el encantador David (Peter Sarsgaard). Él es un hombre de aproximadamente 30 años, judío y sin profesión pero lleno de estilo y conocedor de la cultura occidental. Con su carisma y dinero, David le muestra a Jenny el mundo con el que ella soñaba mientras leía novelas francesas o escuchaba a Juliette Greco. De la noche a la mañana, esta niña de 16 años empieza a ir a los mejores restaurantes, tomar el mejor vino, fumar cigarrillos de sabores, oír los mejores conciertos e incluso participar en subastas de arte, todo con el beneplácito de su padre (Alfred Molina) quien también sucumbe ante los encantos del pretendiente de su hija. Esta relación hace que Jenny se replantee su vida, pues con David puede disfrutar de todos los placeres sin la necesidad de matarse estudiando. Poco a poco, Jenny se dará cuenta de que las cosas con este hombre no son tan perfectas como parecen en un principio. Sin embargo ella no querrá dejar de disfrutar lo que él le da y está dispuesta a dejar de lado todo su proyecto de vida. Pero como lo mencioné, este es un amor fallido.

 

Un acierto de An Education es que el malo de la película es introducido como un personaje encantador. Al igual que los Mellor, el espectador es cautivado por David y por un momento acepta la relación con Jenny como algo bueno para ella. La metamorfosis es gradual y al final uno odia a David, no tanto por compasión con la niña sino por uno mismo que se dejó llevar por ese charlatán. Resulta interesante también que en ningún momento se pueda juzgar a Jenny, pues su personaje está tan bien pensado por Hornby e interpretado por Mullligan que a pesar de los errores que comete uno se devuelve a su adolescencia y se da cuenta de que muchas cosas las hubiera hecho igual que ella. La historia no tiene nada de sorprendente, pero la forma en que se narra hace que uno se sorprenda.

 

En el fondo, la película no se trata de una adolescente tonta que se deja engatusar por un hablador sino sobre el proceso de crecimiento de clase media en una sociedad como la inglesa de los años sesenta.  Por un lado están los padres, frustrados ya que su corta educación los privó de estar en una mejor posición social y económica, pero que tienen la oportunidad de darles todas las herramientas a sus hijos para que estos puedan progresar. Mediante una educación de calidad los padres les exigen a sus hijos hacer lo que ellos nunca pudieron o sea que se ponen en un nivel de inferioridad. Por esta razón Jenny se siente superior a sus padres pues ella pertenece a una generación con más conocimiento y lo tiene que demostrar en todo momento por ejemplo diciendo frases en francés. Se destacan también procesos sociales como la transición de la posición de la mujer en el mercado laboral, la inmigración y un acelerado avance de los medios de comunicación. Una sociedad en transición es una bomba para cualquiera.

 

An Education me hizo recordar mis últimos años de colegio. Me hizo recordar a más de una niña, pero también me vi reflejado en esas escenas. Después de esta película me cae aun mejor Nick Hornby. Por último debo confesar que me gusta mucho la canción con la que termina el filme, interpretada por Duffy y llamada Smoke Without Fire entre otras cosas porque da una buena moraleja final: no hay humo sin fuego.

 

 

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