Los juegos del hambre (2012) Dir. Gary Ross

1 May

Esta semana fui a ver la adaptación al cine de la novela que enloqueció a la juventud gringa por allá en  2009 y que está marcada a ser la sucesora de sagas exitosas como Harry Potter o Crepúsculo: Los juegos del hambre. Confieso, como buen colombiano promedio, que no leí el libro de Suzanne Collins y pocas ganas de hacerlo me quedan después de ver la película. Puede que se trate de una mala adaptación de una magnífica novela pero tengo serias dudas de que se trate de una obra que pueda equipararse con grandes clásicos del género como 1984 o Un mundo feliz.

 

La historia se enmarca en la nación futurista de Panem (nombre inspirado en la frase latina: panem et circenses), que está dividida en 12 distritos que sirven, además de dividir el territorio, para dividir la sociedad en una especie de castas según las ocupaciones de la gente. Así por ejemplo en uno de los distritos se genera toda la energía eléctrica y sus habitantes son obreros de la empresa de energía. La verdad es que durante la proyección sólo me quedó claro que los distritos 1 y 2 son, por así decirlo, la clase alta, que el distrito 11 congrega a la población negra y que en el distrito 12 la población, cuya tarea es la minería, a pesar de estar en el futuro viven como campesinos del Mississippi de principios del siglo XX (exceptuando que tienen televisión). Tal vez la descripción detallada de la sociedad no es necesaria si se tiene en cuenta que la narración se centra en el más llamativo de los eventos que organizan los dirigentes de Panem: Los Juegos del Hambre. Estos juegos anuales son un concurso televisado en el que participan 24 jóvenes llamados tributos, una pareja por cada distrito, que pueden participar por voluntad propia o ser escogidos al azar. Estos son abandonados en una locación remota, al mejor estilo de Expedición Róbinson, en la que además de sobrevivir a las inclemencias de la naturaleza (y a las de los productores del programa) deben batirse en un duelo a muerte y sin reglas del cual tan solo uno puede salir ganador. La película cuenta, entonces, la participación de Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) en los 74avos Juegos del Hambre. Ella es una valiente joven del distrito 12 que se ofrece como voluntaria para reemplazar a su hermanita que segundos antes había sido escogida al azar por los organizadores. Gracias a su temple, habilidades y belleza, Katniss se convierte en la preferida del público y de los patrocinadores lo que le ayuda muchísimo para avanzar en el concurso, sin embargo en un juego a muerte todo puede suceder.

 

No niego que el argumento de una sociedad entretenida y sometida por un juego que combina las antiguas luchas de gladiadores con los concursos televisivos de nuestros días es más que interesante pero eso no es suficiente para hacer una buena película. Para empezar a dar mi opinión debo confesar que la mayor motivación para ir al cine y ver Los juegos del hambre fue ver a Jennifer Lawrence a quien tengo más que fichada desde el año pasado por sus apariciones en X-Men y Lazos de sangre. Los que conocen el nominado al Oscar trabajo de Lawrence en esta última película verán inmediatamente a Ree Dolly en Katniss. La protagonista de Lazos de sangre y la de Los juegos del hambre se parecen no sólo en lo decididas e intrépidas sino que además comparten un entorno decadente de pobreza en el que ellas a su corta edad tienen que velar por sus hermanitos y por sus madres que quedaron un poco locas ante la ausencia de sus resspectivos esposos. La diferencia es que la historia de Ree sucede en la fría EEUU de hoy mientras que la de Katniss en una sombría sociedad futura. Debo decir que ese papel no le queda mal a Lawrence y con su mirada fija y seria es una hermosa heroína. Sin embargo, el entorno fantasioso y minuciosamente cuidado contra la censura le quita un poco de fuerza al personaje que no me causó la misma impresión que el de hace dos años.

 

Digo lo del cuidado con la censura porque es esa sensación de una trama reprimida la que caracteriza a Los juegos del hambre de Gary Ross. Si uno se pone a pensar, el argumento es lo bastante macabro y sangriento como para no catalogar la obra para menores de 12 años acompañados por un adulto. Para lograrlo tuvieron que suprimir gran parte de las tensiones que puede generar esta trama tan interesante en el papel. Por eso es que vemos a Katniss acechar a los otros tributos con su arco y tan solo usarlo al final para eliminar al “abusetas” sádico, en una escena en la que ni siquiera vemos al malo caer hacia la muerte sino la cara de tranquilidad de los buenos. Por momentos, aunque el espectador sepa que se trata de una lucha a muerte, la película parece la búsqueda del tesoro de Los Goonies y no se llega a sentir el nivel de tensión que se debe generar en el personaje adolescente al ver que uno a uno van cayendo sus compañeros. Pero lo macabro no puede dejar de ser macabro y una de las escenas más emotivas es ver a Katniss salvada por un joven que mata brutalmente a una niñita evidentemente menor que él. Aunque no se quiera aceptar y casi toda la violencia sea implícita, el simple hecho de tener a jovencitos matándose salvajemente es bastante como para reflexionar sobre la conveniencia de su catalogación para menores. Para mí esto no es más que una evidente hipocresía por parte de los productores que terminan vendiendo un producto sumamente violento como una historia para disfrutar en familia y lo peor es que se salieron con la suya, con una película muy floja pero sumamente taquillera.

 

Para terminar con esta crítica debo decir que en cuanto a efectos y vestuario no hay nada que destacar. Resulta bastante ridículo que la aristocracia de Panem se componga por personajes mal copiados de Alicia en el país de las maravillas y que para hacer ver a Lenny Kravitz futurista lo único que se les ocurrió fue ponerle pintura dorada en los párpados. No creo que en la noche de Halloween me vaya a encontrar con una sola persona disfrazada con motivo de esta película que no ofrece nada innovador.

 

Sinceramente no parece posible que esta nueva saga de Hollywood vaya a perdurar en el tiempo pues ninguno de sus elementos la encamina a convertirse en un clásico. El argumento es interesante pero su desarrollo no. El gran y tal vez único acierto de Ross fue contratar a Lawrence que es la que hace realmente soportable esta larga película. Esperemos que esta hermosa actriz no se queme y nos vuelva a sorprender como en Lazos de sangre, por lo pronto ya no seguiré dándole más palo a Los juegos del hambre ya que esta entrada se me está alargando mucho.

Ojalá que esta entrada dé para discutir y espero sus comentarios por acá o en mi cuenta de twitter: @peresoj

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