EL FANTASMA EN LA MUESTRA

25 Jul

muestra

Ayer en las horas de la tarde un variopinto grupo de personas se fue aglomerando en las inmediaciones del Centro Cultural Gabriel García Márquez. Cualquier desprevenido transeúnte se hubiera imaginado que allí se llevaría a cabo un concierto, el lanzamiento de un nuevo libro o la premiere de alguna película. Lo curioso era que este grupo de personas se agolpaba ante la entrada del Centro para ver la proyección de una película de hace más de 50 años. Para mi sorpresa y dicha, todavía se puede llenar un auditorio con una película mexicana de 1962; no son solo tres pelagatos los nostálgicos del cine de antaño.

El evento que allí aconteció fue la presentación de la afortunada Retrospectiva Buñuel, en el marco de la Muestra de Cine Español 2013. Digo afortunada porque los años pasan y Luis Buñuel sigue estando vigente dentro de los eventos cinematográficos, haciendo que los nuevos públicos se acerquen a su magnífica obra y evitando que se vaya perdiendo como una rareza de coleccionista. La presentación se dividió en dos actividades. La primera, un cóctel. La segunda, la proyección de El Ángel Exterminador.

Del cóctel lo más destacado fue poder burlarme de mis colegas del blog que compartieron una experiencia religiosa con la mayoría de asistentes al evento cuando introdujeron, sin meditarlo un segundo, los bocadillos de carne, que les eran brindados, dentro de un guacamole que supo albergar la saliva y el mugre de todos los comensales que untaban y reuntaban su comida. Tal vez soy muy novato en cuestiones de muestras cinematográficas pero dudo que estos prólogos de trago y comida le aporten algo significativo a la proyección, por mi parte se podrían suprimir, los encuentro fuera de contexto.

Sobre la película, en cambio, puede uno hablar durante días. El Angel Exterminador fue la última película que Buñuel rodó en México y su argumento es bastante original: unos burgueses van a una fiesta que se alarga hasta límites insospechados y de la cual no pueden escapar a pesar de que no hay ninguna barrera física que se los impida o un argumento lógico para ello. Estos aristócratas que un principio conservan las apariencias a las mil maravillas se van viendo obligados, poco a poco, a ir desvelando su verdadero ser, animal y lleno de defectos como el de cualquier persona común y corriente. En las películas de Buñuel las cosas suceden como en los sueños, sin explicación alguna la velada se va convirtiendo en una pesadilla sin fin y absurda. Sin embargo, lo absurdo de la situación permite mostrar mucho de la sociedad y la naturaleza humana en general. Es de destacar también que el director sabe condimentar sus películas con escenas totalmente surrealistas como aquella en la que se ve a una de las protagonistas delirando con una mano, sin cuerpo, que la persigue. La parte floja de la película puede estar en las actuaciones que por momentos parecen muy planas.

 

En fin, ver una película del susodicho director Español es descubrir que en el cine hay una infinidad historias y maneras de contarlas diferentes pero igualmente o más enriquecedoras que aquellas a las que nos tiene acostumbrados el cine tradicional. La Retrospectiva Buñuel es la oportunidad perfecta para ir a cine y deleitarse como lo hizo la gente hace 50 años. Siempre valdrá la pena desempolvar la obra de Buñuel. Lamento solamente que dentro de las películas seleccionadas para la muestra hayan omitido Los olvidados.

 

Por lo pronto, seguiré mi recorrido por la Muestra de Cine Español 2013 para ver qué más me encuentro.

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EN TWITTER: @peresoj

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