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Beetlejuice (1988) – Dir: Tim Burton

8 May


Hay muchas frases cinematográficas trascendentales que buscan explicar el sentido de la vida, las relaciones, la felicidad y esas cosas que la gente cree bonitas. Usualmente uno busca esta clase de frases o citas de grandes personajes para encontrar respuesta a lo que realmente no entendemos y nos desconcierta y sentir una luz en nuestro nubloso camino. No tuve que extender arduamente mi búsqueda para hallar la frase que me identifica: “Beetlejuice, Beetlejuice ¡Beetlejuice!”. Júzguenme como quieran pero ¡el poder de estas palabras es asombroso! Con esto uno no necesita meterse en un closet o ir a una plataforma mágica en una estación de tren para viajar a un mundo místico. De pequeño lo intenté, así como levanté los brazos para darle mi energía a Son Goku para la genkidama. Es que ¿quién no se entusiasmaría de traer al mundo de los vivos a este encantador personaje que parece la fusión entre La Máscara y los fantasmas del video Ghost de Michael Jackson (con traje, claro está)?


La historia trata sobre Adam (Alec Baldwin) y Barbara (Geena Davis) Maitland, una pareja de mediana edad que con esfuerzo y dedicación redecoran su nuevo hogar en un pequeño poblado de nueva Inglaterra. Poco tiempo después de culminar la redecoración, la feliz pareja sufre un fatal accidente en auto. Cuando se dan cuenta se encuentran de nuevo en casa pero algo es diferente: no se reflejan en los espejos y encuentran un libro llamado “Manual para recién fallecidos”. Salir de la casa no es una opción ya que un espeluznante y frenético desierto sin fin como pintado por Dalí yace afuera. Además una grotesca criatura en forma de gusano mora ese lugar en búsqueda de todo lo que se mueva. Después de estos hechos y leer en detalle el manual entienden que no sobrevivieron al accidente. Ahora en su existencia como fantasma deben esperar 125 años en su hogar para pasar a la siguiente fase (¿trascender?).

Los inconvenientes para la fantasmal pareja inician cuando la casa es vendida a una extravagante familia: los Deetzers. Esta familia se compone por Charles (Jeffrey Jones), el padre, un vendedor de bienes raíces, Lidia (Winona Ryder), la hija que es una amante de lo paranormal extraño e inusual, y Delia (Catherine O’Hara), la madrastra, una pedante escultora sin talento y con un poco usual estilo artístico, junto a su decorador de interiores Otho. Delia y Otho realizan una redecoración drástica en la casa. Los Maitland no pueden tolerar pasar su condena así, por lo que deciden asustar a los Deetzer para que dejen la casa. Sus técnicas terminan siendo poco efectivas, así que deciden buscar ayuda. Un “bio-exorcista” poco usual del Nomundo llamado Betelgeuse (Michael Keaton) aparece en la escena para resolver el problema.

Beetlejuice es una película de un humor negro único y así sea catalogada como familiar (o como yo las llamo “para niños grandes”) considero que tiene un trasfondo más fuerte. No se puede decir que tenga una historia del todo sólida pero el desarrollo de los personajes y el entorno lo suplen en cierta medida. Lo importante de este filme es la originalidad, el cómo presenta un nuevo concepto de la vida después de la muerte junto con un retorcido personaje fantasmal.

La interpretación de Michael Keaton me encanta y ha sido catalogada como una de las mejores de este actor. Este excéntrico, repugnante, frenético y caricaturesco personaje es todo lo que deseo ser cuando sea fantasma (con el respeto que el fantasma de la tolva se merece). El tema musical de la película es espléndido y junto a los efectos (rústicos pero brillantes) llevan al espectador en un delirante viaje al otro mundo.

Tengo que admitir que no soy muy adorador de las películas de Tim Burton pero que admiro el trabajo que realiza. En particular con este director sucede algo curioso;  he dejado de contar las personas (en particular mujeres) que dicen que les encantan las películas de él, pero cuando menciono Beetlejuice tan solo algunas pocas recuerdan la serie animada y se sorprenden al saber de la existencia de la película.

Una de las curiosidades que encontré en la web es la opinión de Burton sobre su filme: Es la única de todas mis películas que me ha dado esa sensación de “¡que se joda todo el mundo!” El público no necesitaba cierto tipo de cosas; yo podía hacer lo que me viniera en gana y eso era estupendo.

Otro hecho que me llama la atención son las presentes declaraciones de Burton sobre que no descarta dirigir la secuela de este filme. Más aún los rumores sobre Michael Keaton quién podría reencarnar el personaje. Espero que no se vaya a convertir en uno de esos títulos refritos como “Beetlejuice salva la navidad” o peor aún “Beetlejuice en París o en Australia” con las gemelas Olsen.

Creo que este post le encantará al fantasma ya que es un fanático de esta película. He visto su traje de jueves y es el mismo que el de Beetlejuice.

EL ESPINAZO DEL DIABLO (2001) dir. Guillermo del Toro

16 Dec

¿Qué es un fantasma?

Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez…

Después de más de un año de hablar de humanos y sólo humanos (tal vez hemos mencionado uno que otro robot y algunos zombies) caí en cuenta de que este blog está hecho para un fantasma y como a todos nosotros a él le debe interesar sentirse reflejado en una pantalla. Es un verdadero placer hablar por primera vez de fantasmas con El Fantasma de la Tolva y mucho más si es sobre una película como El espinazo del diablo.

Afiche con el poco atractivo nombre de la película en inglés

Afiche con el poco atractivo nombre de la película en inglés

Para empezar a hablar sobre El espinazo del diablo hay que empezar a hablar sobre el nombre. Este título es para mí de mucha recordación porque evoca la columna vertebral de la personificación del mal, o sea de esa parte del cuerpo que permite que este ser lleve a cabo todos sus malévolos designios. Pero sobre todo me encanta que se utilice la palabra más española para designar a esta parte del cuerpo, espinazo, así como cuando se habla de cuchuco de espinazo sé que estoy cerca de casa, cuando escuché el nombre de esta película y sin que me llegara otra información sobre ella supe que me encontraba ante algo muy hispano y por ende algo muy cercano a mí. No me equivoqué, la película es de suspenso y fue dirigida por el mexicano Guillermo del Toro y producida por el español Pedro Almodóvar. Como película española que se respete, se ubica en la época del franquismo, que es para los españoles un tema tan recurrente como el de la Segunda Guerra Mundial para los gringos. Sin embargo esta es una película de del Toro que sabe crear situaciones siempre maravillosas que son un deleite para ver. La historia sucede en orfanato en medio del campo, a horas de distancia del pueblo más cercano, en donde además de cuidar a los huérfanos de los combatientes comunistas se atesoran unos lingotes de oro de los mismos rebeldes. A ese lugar llega un nuevo huérfano, Carlos, que se encuentra con que en el patio hay una bomba que cayó de un avión y nunca explotó, que el mismo día en que cayó la bomba uno de los niños desapareció sin dejar huella y que además el lugar parece estar habitado por un fantasma por el lugar. Además de los niños, en el lugar hay gente que los cuida siendo los más importantes la directora, el médico y una pareja de mancebos que fueron también criados ahí. Poco a poco los niños descubrirán por qué desapareció su compañero y por qué el fantasma no los deja en paz y la bomba quedará como símbolo de una explosión inminente.

Creo que el gran acierto de El espinazo del diablo es lograr que desde la perspectiva de los niños todas las cosas fantásticas parezcan totalmente naturales. Del Toro es como un niño grande que siempre está construyendo mundos fantásticos que a la final hacen más bonito el mundo real. Y sí, los fantasmas están ahí así la mayoría los niegue y prueba de ello es este blog. Fantasma, espero honrar lo a usted con esta pequeña historia sobre fantasmas.