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Todos llegamos tarde… o a destiempo

19 Aug

Deformando el “todo nos llega tarde” del poeta Julio Flórez, podría uno decir que “todos llegamos tarde” o por lo menos a destiempo. Bien lo supo Sigmund Sommer, dueño del caballo de carreras Sham. El animal estaba destinado genéticamente para convertirse en leyenda ya que su corazón pesaba 8.2kg, aproximadamente el doble del promedio del de un corcel común y corriente, lo que le daba una potencia sin igual a la hora de competir. El problema fue que Sham tuvo como rival a Secretariat, un perisodáctilo sobrenatural con un corazón de unos 10.0kg que lo humilló en cuanta competencia pudo (la historia fue transformada en película por Disney). La situación no ha sido exclusiva de los hipódromos y en el cine más de uno ha tenido que aprender la lección.

Cuando los productores de Blancanieves, maravillosa cinta española de 2012 dirigida por Pablo Berger, compraron el proyecto seguramente lo hicieron creyendo que la iban a sacar del estadio por lo novedoso del mismo. El principal atractivo era que iba a ser la primera película de cine mudo hecha desde los años 20. Sin embargo, mientras el filme ibérico estaba todavía en producción, en mayo de 2011 se estrenó en Cannes The Artist, un trabajo también maravilloso que le rindió homenaje a esas películas mudas que hace décadas habían dejado de producirse. Para rematar, en 2012 se estrenaron Mirror Mirror y Snow White and the Huntsman, basadas en el mismo cuento de los Hermanos Grimm en que se basaba el proyecto español. Eso quiere decir que para cuando se estrenó Blancanieves la historia ya estaba más que trillada en la cartelera y la novedad del mutismo había dejado de serlo. El resultado fue que la película que estaba destinada a hacer historia terminó convertida en una curiosidad de cinéfilos.

Una situación similar se presentó a finales de los 80. El aclamado director checho Milos Forman (One Flew Over the Cuckoo’s Nest y Amadeus) se econtraba trabajando en el libreto de lo que sería su próxima película basada en la novela francesa del siglo XVIII Les Liaisons dangeresuses cuando se anunció que Stephen Frears estaba preparando también una versión cinematográfica del mismo libro. La carrera la ganó Frears y en diciembre de 1988 se estrenó Dangerous Liaisons. La acogida fue espectacular y el filme fue postulado a siete premios Oscar, incluyendo por supuesto el de mejor película. Menos de un año después, en noviembre de 1989 Forman estrenó su versión, Valmont. La historia era prácticamente la misma y las comparaciones fueron inevitables. Valmont no gozó de mucho éxito ya que el público y la crítica no encontraron ninguna contribución notable a lo que su predecesora había ya mostrado, una lástima porque la película es realmente entretenida.

Hace poco se publicó en Total Film un lista con las 30 películas más infravaloradas de los 90 y seguramente la causa raíz de su fracaso fue el momento inapropiado en el que vieron la luz. Malditas sean las circunstancias de tiempo y lugar, que le negaron la gloria a Sham, Blancanieves y Valmont. Pero bendito sea el cine que permite que con el tiempo se reivindique a quienes lo merecen. No será tarde entonces para disfrutar de Maribel Verdú en su papel de madrastra perversa de Blancanieves y de la interpretación que hizo Colin Firth del libertino vizconde de Valmont.

En Twitter: @peresoj