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LA SERPIENTE QUE SE MUERDE LA COLA

22 Oct

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En uno de sus escritos más afortunados, El vizconde demediado, Italo Calvino parte en dos a su protagonista. Cada una de las mitades continúa viviendo por separado pero lo más relevante es que la personalidad del personaje también se divide. Una de las mitades se lleva la maldad y la otra la bondad. Resulta que no se sabe cuál de las dos partes es más detestable y antinatural, así que al final el personaje tiene que volver a unirse para ser una persona querida y completa de nuevo.

 

Dijo el mismo Italo Calvino que con ese relato quería mostrar “la aspiración a sentirse completo por encima de las mutilaciones que impone la sociedad”. Y es que no hay personas buenas o personas malas, sino seres complejos hechos de un sin número de contradicciones. Lo que pasa es que a medida que vamos creciendo en un entorno social se nos obliga a asumir roles a perpetuidad, lo que por supuesto va limitando nuestro ser. Sin embargo, las varias facetas de nuestra personalidad van a permanecer dentro de nosotros, riñendo con esa faceta que nos esforzamos cada día por mostrar y mantener. Recuerdo a una profesora del colegio que era fuera de lo común, lo más cercano al vizconde de Calvino que he conocido. Gracias a su parecido con el antagonista del Hombre Araña, algún alumno despiadado le puso el sobrenombre de Green Goblin. La verdad es que sí, parecía un duende irritable, pero sus actos contradecían a su apariencia. Nunca la vi regañar a nadie y es que al parecer había suprimido de sí todas las expresiones de violencia. Los rumores decían que en el pasado la profesora vivió tiempos turbulentos, seguramente violentos y no me extrañaría que cargados de drogas, de los que había salido gracias al yoga y la meditación que la mantenían en ese trance pasivo con el que la conocí. Me imagino que su subconsciente era, no sé siga siendo, una arena en la que se repetía día tras día un duelo a muerte entre la personalidad violenta y la personalidad pasiva.

 

Todo esto me viene a la cabeza después de haber visto Enemy. Los traductores al español le dieron a la cinta el nombre del libro escrito por José Saramago en el que está basada, El hombre duplicado. Es una película excepcional del director canadiense Denis Villeneuve, con una atmósfera pesada, tensionante y sombría, complementada con unas interpretaciones actorales sobresalientes. El protagonista es precisamente un profesor, Adam (Jake Gyllenhaal), que se encuentra inmerso en una cotidianidad de repeticiones abrumadora. Dicho estado se ve alterado cuando el hombre descubre que en su misma ciudad vive un aspirante a actor que es idéntico a él, su sosias. Adam se obsesiona con el sujeto (interpretado por el mismo Jake Gyllenhaal, obvio), cuyo nombre es Anthony, se encuentra con él y crea una relación enfermiza que lleva a la destrucción de los dos (de ahí el nombre en inglés de la película, cuya traducción literal sería Enemigo). Como ya se supondrá después de todo lo que he escrito, Adam y Anthony no son dos clones o dos gemelos de sangre sino que son dos expresiones de un mismo hombre. Un hombre que se divide entre un frustrante empleo decente y la aspiración apasionada pero fallida de ser un artista, entre una hermosa novia fría y distante (Melánie Laurent) y una melancólica y leal esposa embarazada (Sarah Gadon), entre adorar los arándanos y odiarlos. Lo fascinante, además, es que la duplicidad Adam/Anthony está enmarcada dentro de la repetición, ya que además de ser seres complejos y contradictorios, tendemos a estar encerrados en ciclos de ires y venires, de aciertos y desaciertos, de eterno retorno.

 

Ese eterno retorno me hace volver al recuerdo de mi peculiar profesora. Ella me contó la historia de Friedrich August Kekulé, un destacado químico alemán que se sentó una tarde a descansar al frente de una chimenea que tenía en su estudio. El hombre comenzó a cabecear mirando el movimiento de las llamas cuando, de repente, vio salir átomos que jugueteaban y danzaban formando cadenas que asemejaban serpientes. Una de esas serpientes se mordió su propia cola y comenzó a girar ante sus ojos. Dicha visión fue la clave que le permitió a Kekulé “descifrar” la estructura anular del benceno, uno de los aportes más notables que se han hecho para el desarrollo de la ciencia. Esa serpiente mordiéndose la cola es tal vez el símbolo perfecto para resumir la película de Villeneuve que tan fascinado me ha dejado.

En Twitter: @peresoj

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Vuelo de Brujas

19 May

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Tres personajes flotan, sostienen en el aire a otro personaje que sufre mientras los otros parecen soplar sobre su cuerpo. Debajo de ellos, sobre una montaña, un hombre avanza con la cabeza cubierta dejando atrás a un burro y a otro hombre que en el suelo se tapa los oídos desesperado. Esa es la enigmática imagen de Vuelo de brujas, un lienzo que Goya pintó bajo encargo para decorar la casa de un magnate. Esa obra, de apenas 43,5cmX30,5cm , es el centro de un trance, un trance de 101 minutos cuyos responsables son el director D. Boyle y los guionistas J. Ahearne y J. Hodge, creadores de la película Trance.

 

La versatilidad de D. Boyle ha sido comprobada y se podría decir que es capaz de asumir cualquier reto (vea aquí la reseña de su incursión en el mundo de los zombies). Tanto es así que fue él el responsable de dirigir las ceremonias de apertura y clausura de las Olimpiadas 2012. Trance es su nueva apuesta, un viaje vertiginoso en busca de un recuerdo perdido dentro de la mente de un personaje.

 

Ese personaje es Simon (James McAvoy), un empleado de una casa de subastas londinense, que se alía con Franck (Vincent Cassel), un criminal francés, para dar el golpe de sus vidas y robar el Vuelo de brujas, una obra avaluada en más de veinticinco millones de libras. Sin embargo, durante el robo Simon decide cambiar los planes, recibe un golpe en la cabeza y el paradero de la pintura queda perdido en su memoria. Para recuperar ese recuerdo, el protagonista es sometido a sesiones de hipnosis con la Dra. Elizabeth Lamb (Rosario Dawson). A partir de ahí comienza el trance para el espectador que se ve enfrentado a confusos flashbacks, alucinaciones y un montón de giros inesperados en la trama. El ritmo de de este viaje por la mente de Simon está dado por la fotografía de A. Dod Mantle, llena de colores, espejos y distorsiones, y por una carga importante de ambientación musical que es un sello distintivo de D. Boyle. Hay que estar atento para no perderse dentro de lo que es real y lo que es sueño y solo hasta el final todo tendrá una explicación, una explicación que seguramente no resista un análisis riguroso. 

 

Trance es precisamente eso, un trance visual. Un viaje por la mente humana que le hace homenaje a la obra de Goya. Una intensa narración visual, más parecida a un video musical que a una película. Una trama que en el fondo resulta banal con sus numerosos giros y trampas, pero un desarrollo realmente entretenido. Buena opción para ir a cine en estos días de mayo.

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Django Unchained – Quentin Tarantino (2013)

11 Feb

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Django Unchained, el esperado western de Quentin Tarantino, es una de las películas que más esperaba para este 2013. Durante la espera, la ansiedad me carcomía la cabeza y esperaba con ansia la siguiente película a “Bastardos sin gloria” (que a mi parecer es de las peores de Tarantino). Así pues, mientras estaba en el cine la sala retumba ante el tema principal de la película y la escena inicial empieza, en ese momento se dibujaba una sonrisa en mi rostro mientras el pensamiento de estar ante una gran película se mantenía en mi cabeza.

La sinopsis de la película se resumiría en: Django un esclavo negro se encuentra con Dr. King Schultz, un cazarecompensas alemán, este le ofrece que le dará la libertad si le ayuda a identificar y capturar a tres bandidos que solo Django podía reconocer. Luego Django y el Dr. Schultz forman una amistad y van a recuperar a la esposa de Django que se encuentra en la hacienda Candyland.

La película se puede dividir en tres partes: El entrenamiento de Django como cazarecompensas, la infiltración a la hacienda Candyland y la matanza final. Todo está ambientado con una increíble banda sonora incluyendo temas de Ennio Morricone, las cuales transporta inmediatamente al lejano oeste y a las películas de vaqueros con las cuales disfrutaron nuestros padres y con las que crecimos. Sin embargo existen temas musicales en la película que son totalmente asonantes y algunas son en puntos críticos de la película.

Un punto fuerte de la película son los personajes secundarios que hacen una maravillosa interpretación, es sobresaliente el personaje de Christoph Waltz (Dr. King Schultz), Leonardo DiCaprio (Calvin Candie, el dueño de Candyland) y el de Samuel L. Jackson (Stephen, un esclavo de Candie). Estos personajes son la esencia de la película, y sus interpretaciones hacen sumergir al espectador en el mundo de Django. Sin embargo este punto fuerte de la película es el talón de Aquiles de la misma, Pues el personaje principal Django no es lo suficientemente fuerte, no impresiona y no crea en el publico una afinidad con su causa y es algo que quien vea la película va a notar.

El desarrollo de la película es sobresaliente en sus dos primeras partes, en la cual Tarantino plasma lo mejor de sí mismo, con diálogos inteligentes y esa lógica cínica plagada de humor y acción. Durante estas primeras partes la película es divertida, y un producto digno de reconocimiento de sus cinco nominaciones a los premios Oscar, pero durante la última parte “la gran matanza” Tarantino no sabe cómo manejarlo, y se deshace de elementos importantes y de la lógica que tenía la película creando un producto de inferior calidad a comparación del inicio del filme.

Django podría ser vista como la película nacida de un capricho de Tarantino y es muy posible que no sea una película de culto o que tenga la importancia de otras películas de Tarantino como Pulp Fiction o Reservoirs Dogs, pero es un entretenimiento asegurado para ser disfrutado con amigos, familia, amantes y detractores de Tarantino. Con interpretaciones excelentes y una buena mezcla de acción y humor.

360 (2012) Dir. Fernando Meirelles

20 Nov

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Cuando supe que había llegado a Colombia 360, la última película de F. Meirelles, director de Cidade de DeusThe Constant Gardener y Blindness, no había duda de que yo estaría en el teatro en el que la dieran  de cabeza para verla. La expectativa fue aun mayor al saber que para realizar este trabajo, el afamado director brasileño se había reunido con un consagrado libretista como P. Morgan, recordado por The Queen y Frost/Nixon. Esa misma expectativa, que crecía al saber que en el elenco se encuentraban estrellas como A. Hopkins, J. Law y R. Weisz, era la que tenían todos los críticos de cine y precisamente gracias a esa expectativa generada fue que en las reseñas se dedicaron a darle una tunda de palo a Meirelles cuando vieron que 360 definitivamente no era una obra maestra. Cuando finalmente fui a verla,  no salí de la sala del teatro totalmente decepcionado y me atrevo a decir que este filme ha sido lo más destacado para ver dentro de la aburridísima cartelera nacional de los últimos meses.

El mundo definitivamente es un pañuelo y las decisiones que estoy tomando acá en Bogotá van a pesar sobre alguien en Manila, lo que pasa es que seguramente yo nunca lo sabré y esa persona tampoco. Resulta fascinante entonces cómo se ha logrado hacer tangible mediante el cine esa interconexión invisible que existe entre casi cualquier persona. Las películas que quizás han logrado plasmar mejor esta situación han sido las de la trilogía de A. González Iñárritu y G. Arriaga: Amores Perros, 21 Grams y Babel. Sin embargo el tema se ha vuelto recurrente y podemos encontrar otras películas exitosas como Crash y Auf der Andern Site. Esta vez el turno fue para F. Meirelles y P. Morgan con 360. Lo interesante de esta película es que la interconexión entre las distintas historias de los personajes está dada por la promiscuidad de los mismos. De esta forma la película lleva al espectador desde una joven eslovaca que busca futuro como prostituta en Viena hasta un viejo inglés que anda por Estados Unidos buscando a su hija desaparecida, pasando por nueve historias distintas. Todo esto, ambientado con el sello de Meirelles en lo que se refiere por ejemplo a los colores, pantallas divididas o rostros que no se enfocan directamente sino que se descubren como un reflejo en una ventana.

360 tiene una debilidad fundamental, quiere abarcar el mundo contando nueve historias que transpasan el atlántico y termina siendo un poco superficial. El mismo Meirelles en una entrevista dijo que hacer este tipo de películas es frustrante por la falta de tiempo para contar las historias. También se puede decir que el papel de A. Hopkins es tan mínimo que parece que lo hubieran contratado durante una tarde tan solo con el fin de ponerlo en el afiche. Hay que aceptarlo, 360 es una película liviana en su contenido. Sin embargo, no deja de ser interesante el argumento de la película que nos muestra cómo es que el sexo y las infidelidades terminan conectando todo en este mundo.

En resumen, 360 es un collage de nueve cortos interconectados por la promiscuidad de sus personajes. Al final el argumento no es muy profundo pero se pasa un rato agradable en el cine con el sello inconfundible de Meirelles y una interesante propuesta de P. Morgan. Por último debo aceptar que esta entrada está muy influenciada por la simpatía anterior que traía hacia este director y espero que alguien pueda decirme si 360 en verdad merece más palo como el que le han dado casi todos aquellos que la han reseñado.

En Twitter: @peresoj

 

Prometheus (2012) dir: Ridley Scott

7 Jun

Después de 25 años el exitoso director Ridley Scott, conocido por producciones como Alien, Blade Runner, Gladiator o Hannibal, retoma sus inicios con Prometheus. Para esta producción Scott reaviva la atmosfera de Alien, recreando el escenario en el que se desarrollan las primeras dos partes de esa saga.

En Alien (1979) los siete trabajadores de la nave Nostromo llegan a un planeta desconocido siguiendo una señal al parecer de S.O.S. Allí encuentran una nave extraterrestre gigantesca en la cual solamente quedan el esqueleto de un gigantesco extraterrestre (con algunos toques humanos) sentado sobre lo que parece ser la sala de control de esta y claro está los huevecillos de otra criatura que termina convirtiéndose en el octavo pasajero de la nave Nostromo.

En esta ocasión un grupo de exploradores se aventuran a los confines del universo en el transporte espacial Prometeo para buscar indicios de la llave que abre el misterio de la humanidad. “La Compañía“, que auspicia el viaje, envía además un grupo especializado para asegurar que se lleva acabo la tarea (a su modo). Pero en el proceso ponen en peligro la existencia futura de la misma y se enfrentan a horrores inimaginables.

Prometheus se basa principalmente en la creación de la humanidad y la vida en la Tierra.  Esta película promete ser mucho más que un filme de ciencia ficción y horror.  Scott toca en muchos aspectos de la vida y la existencia.  Podemos esperar algún tipo de debate filosófico entre creacionismo y evolucionismo, claro está ambientado bajo el intenso suspenso y tensión que caracterizan sus filmes.

Se destaca también una conexión notable entre Alien y Prometheus: “La compañía” que es la responsable de ambas expediciones. Sin embargo Scott enfatiza que no debe ser vista como una precuela de Alien sino como “stand-alone” film. Esta no es una película que busca fuertemente vincularse a la secuela.

Una película tanto para fans como para nuevos espectadores. Prometheus  se estrena el 08 de junio en USA, y el 15 de junio en Colombia.

Esperemos que sea una obra maestra como sus anteriores trabajos.

Los juegos del hambre (2012) Dir. Gary Ross

1 May

Esta semana fui a ver la adaptación al cine de la novela que enloqueció a la juventud gringa por allá en  2009 y que está marcada a ser la sucesora de sagas exitosas como Harry Potter o Crepúsculo: Los juegos del hambre. Confieso, como buen colombiano promedio, que no leí el libro de Suzanne Collins y pocas ganas de hacerlo me quedan después de ver la película. Puede que se trate de una mala adaptación de una magnífica novela pero tengo serias dudas de que se trate de una obra que pueda equipararse con grandes clásicos del género como 1984 o Un mundo feliz.

 

La historia se enmarca en la nación futurista de Panem (nombre inspirado en la frase latina: panem et circenses), que está dividida en 12 distritos que sirven, además de dividir el territorio, para dividir la sociedad en una especie de castas según las ocupaciones de la gente. Así por ejemplo en uno de los distritos se genera toda la energía eléctrica y sus habitantes son obreros de la empresa de energía. La verdad es que durante la proyección sólo me quedó claro que los distritos 1 y 2 son, por así decirlo, la clase alta, que el distrito 11 congrega a la población negra y que en el distrito 12 la población, cuya tarea es la minería, a pesar de estar en el futuro viven como campesinos del Mississippi de principios del siglo XX (exceptuando que tienen televisión). Tal vez la descripción detallada de la sociedad no es necesaria si se tiene en cuenta que la narración se centra en el más llamativo de los eventos que organizan los dirigentes de Panem: Los Juegos del Hambre. Estos juegos anuales son un concurso televisado en el que participan 24 jóvenes llamados tributos, una pareja por cada distrito, que pueden participar por voluntad propia o ser escogidos al azar. Estos son abandonados en una locación remota, al mejor estilo de Expedición Róbinson, en la que además de sobrevivir a las inclemencias de la naturaleza (y a las de los productores del programa) deben batirse en un duelo a muerte y sin reglas del cual tan solo uno puede salir ganador. La película cuenta, entonces, la participación de Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) en los 74avos Juegos del Hambre. Ella es una valiente joven del distrito 12 que se ofrece como voluntaria para reemplazar a su hermanita que segundos antes había sido escogida al azar por los organizadores. Gracias a su temple, habilidades y belleza, Katniss se convierte en la preferida del público y de los patrocinadores lo que le ayuda muchísimo para avanzar en el concurso, sin embargo en un juego a muerte todo puede suceder.

 

No niego que el argumento de una sociedad entretenida y sometida por un juego que combina las antiguas luchas de gladiadores con los concursos televisivos de nuestros días es más que interesante pero eso no es suficiente para hacer una buena película. Para empezar a dar mi opinión debo confesar que la mayor motivación para ir al cine y ver Los juegos del hambre fue ver a Jennifer Lawrence a quien tengo más que fichada desde el año pasado por sus apariciones en X-Men y Lazos de sangre. Los que conocen el nominado al Oscar trabajo de Lawrence en esta última película verán inmediatamente a Ree Dolly en Katniss. La protagonista de Lazos de sangre y la de Los juegos del hambre se parecen no sólo en lo decididas e intrépidas sino que además comparten un entorno decadente de pobreza en el que ellas a su corta edad tienen que velar por sus hermanitos y por sus madres que quedaron un poco locas ante la ausencia de sus resspectivos esposos. La diferencia es que la historia de Ree sucede en la fría EEUU de hoy mientras que la de Katniss en una sombría sociedad futura. Debo decir que ese papel no le queda mal a Lawrence y con su mirada fija y seria es una hermosa heroína. Sin embargo, el entorno fantasioso y minuciosamente cuidado contra la censura le quita un poco de fuerza al personaje que no me causó la misma impresión que el de hace dos años.

 

Digo lo del cuidado con la censura porque es esa sensación de una trama reprimida la que caracteriza a Los juegos del hambre de Gary Ross. Si uno se pone a pensar, el argumento es lo bastante macabro y sangriento como para no catalogar la obra para menores de 12 años acompañados por un adulto. Para lograrlo tuvieron que suprimir gran parte de las tensiones que puede generar esta trama tan interesante en el papel. Por eso es que vemos a Katniss acechar a los otros tributos con su arco y tan solo usarlo al final para eliminar al “abusetas” sádico, en una escena en la que ni siquiera vemos al malo caer hacia la muerte sino la cara de tranquilidad de los buenos. Por momentos, aunque el espectador sepa que se trata de una lucha a muerte, la película parece la búsqueda del tesoro de Los Goonies y no se llega a sentir el nivel de tensión que se debe generar en el personaje adolescente al ver que uno a uno van cayendo sus compañeros. Pero lo macabro no puede dejar de ser macabro y una de las escenas más emotivas es ver a Katniss salvada por un joven que mata brutalmente a una niñita evidentemente menor que él. Aunque no se quiera aceptar y casi toda la violencia sea implícita, el simple hecho de tener a jovencitos matándose salvajemente es bastante como para reflexionar sobre la conveniencia de su catalogación para menores. Para mí esto no es más que una evidente hipocresía por parte de los productores que terminan vendiendo un producto sumamente violento como una historia para disfrutar en familia y lo peor es que se salieron con la suya, con una película muy floja pero sumamente taquillera.

 

Para terminar con esta crítica debo decir que en cuanto a efectos y vestuario no hay nada que destacar. Resulta bastante ridículo que la aristocracia de Panem se componga por personajes mal copiados de Alicia en el país de las maravillas y que para hacer ver a Lenny Kravitz futurista lo único que se les ocurrió fue ponerle pintura dorada en los párpados. No creo que en la noche de Halloween me vaya a encontrar con una sola persona disfrazada con motivo de esta película que no ofrece nada innovador.

 

Sinceramente no parece posible que esta nueva saga de Hollywood vaya a perdurar en el tiempo pues ninguno de sus elementos la encamina a convertirse en un clásico. El argumento es interesante pero su desarrollo no. El gran y tal vez único acierto de Ross fue contratar a Lawrence que es la que hace realmente soportable esta larga película. Esperemos que esta hermosa actriz no se queme y nos vuelva a sorprender como en Lazos de sangre, por lo pronto ya no seguiré dándole más palo a Los juegos del hambre ya que esta entrada se me está alargando mucho.

Ojalá que esta entrada dé para discutir y espero sus comentarios por acá o en mi cuenta de twitter: @peresoj

The Help (2011) Dir: Tate Taylor

6 Mar

Aunque The Help lleva ya sus buenos días en cartelera, me demoré en ir a verla porque no me llamó la atención sino hasta que leí una columna de Héctor Abad Faciolince después de la cual no dudé en hacerlo y más me valía antes de que saliera de cartelera. Afortunadamente la semana pasada Octavia Spencer ganó el Oscar a mejor actriz de reparto por su papel de Minny en esta película lo que asegura unas semanas más en la cartelera nacional.

Situada en los años 60 en Jackson, Mississippi, The Help se centra en tres personajes: Aibileen (Viola Davis) y Minny, dos empleadas del servicio negras que toda la vida le han servido a patrones blancos, y Skeeter (Emma Stone), una joven blanca que acaba de volver al pueblo luego de haber estudiado por varios años, queriendo hacerse camino como periodista y que es la personificación del movimiento por los derechos civiles que se generó durante esos años pero que por ese lugar de la geografía no se había ni siquiera asomado. El punto de partida de la historia es la iniciativa adelantada por una de las niñas bien del pueblo, Hilly Holbrook (Bryce Dallas Howard), para exigir la construcción de baños exteriores para uso exclusivo de las empleadas domésticas, hecho que despierta en Skeeter la idea de hacer un libro contado desde la perspectiva de las mujeres negras que le criaban los hijos a las mujeres blancas y que aun así eran vistas y tratadas como animales. Es así como, a pesar de los múltiples peligros que en esa época le implicaba a un negro el simple hecho de opinar, Aibeleen y Minny acceden a ayudar a Skeeter en su propósito generando revuelo en todo el pueblo.

La película es un retrato histórico de una época que hoy nos parece tan lejana y bárbara que parece difícil pensar que fue hace tan solo cincuenta años. Y sí, hace cincuenta años en Estados Unidos era más que normal considerar sucio el sentarse a la mesa con la negra que cocinó los alimentos. Cuesta creer que no muy distinto fue el mundo en el que se criaron nuestros padres y hasta nosotros mismos, con personas condenadas a llevar la cruz de la subordinación absoluta desde el nacimiento y que forman parte fundamental del orden de nuestra sociedad. No me imagino muchas casas de amigos míos sin esas empleadas que me son más familiares que los mismos dueños de casa y que sin embargo no tienen voz ni voto. Pero aunque The Help nos muestre lo bajos que podemos llegar a ser y hemos sido con nuestros semejantes, el hecho de que por dos horas de proyección nos sintamos identificados con estas mujeres nos muestra que algo ha cambiado en  todos nosotros. Aprender a escandalizarse con el tipo de atropellos que se cometían con las mujeres negras del Mississippi es algo que le ha tomado demasiado tiempo a la humanidad y películas como esta invitan a hacer esa reflexión y a no olvidarnos que los nuestros son tiempos de cambios profundos. Sonrío porque hoy somos más Skeeters que Hillys.

Debo decir también que sentí que el hecho de querer mostrar la película desde las múltiples perspectivas de los distintos personajes no permitió que ninguno de estos fuera muy profundo. Sin embargo el reparto hizo un buen trabajo y aunque a ratos se cae en clichés como el de la niña mimada y desalmada que es Hilly, el mensaje no pierde fuerza. The Help es la adaptación al cine de un best-seller escrito por Kathryn Stockett que no leí y que dudo llegue a mis manos, así que si alguno de los curiosos lectores tiene la oportunidad de leer el libro y ver la película tendrá un espectro más amplio para opinar que yo y me encantaría que complementara este post con algún comentario. Yo por el momento no dudo en invitarlos a que vayan a cine y vean Historias Cruzadas, como se llama esta película en español.